06. Un disparo a la eternidad

¿Y yo? Ante mí la eternidad. Yo un disparo en la eternidad. Después de mí, la eternidad. Mi existir un suspiro entre dos eternidades.

Bondad infinita de Dios conmigo. Él pensó en mí hace más de cientos de miles de años. Comenzó (si pudiera) a pensar en mí y ha continuado pensando, sin poderme apartar de su mente, como si yo no más existiera. Si un amigo me dijera: los once años que estuviste ausente, cada día pensé en ti ¡cómo agradeceríamos tal fidelidad! Y Dios ¡toda una eternidad!

Mi vida pues, un disparo a la eternidad! No pegarme aquí, sino a través de todo mirar a la vida venidera.

Que todas las criaturas sean transparentes y me dejen siempre ver a Dios y la eternidad. A la hora que se hagan opacas me vuelvo terreno y estoy perdido.

Después de mí la eternidad. Allá voy y muy pronto. En el teatro (señoras) Alberto, Astrid, Arturito Tocornal, en un barco, un bombardeo, la guerra, en plena salud… Cuando uno piensa que tan pronto terminará lo presente saca uno la conclusión: ser ciudadanos del cielo, no del suelo.
s31y12

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