07. Rumbo de vida

Rumbo de la vida

Un regalo de mi Padre Dios ha sido un viaje de 30 días en barco de Nueva York a Valparaíso y mayor regalo porque en buque chileno. Por generosidad del bondadoso Capitán tenía una mesa en el puente de mando al lado del timonel donde me iba a trabajar tranquilo con luz, aire, vista hermosa… La única distracción eran las voces de orden con relación al rumbo del viaje, y allí aprendí que el timonel, como me decía el Capitán, lleva nuestras vidas en sus manos porque lleva el rumbo del buque. El rumbo en la navegación es lo más importante.

Un piloto lo constata permanentemente, lo sigue paso a paso por sobre la carta, lo controla tomando el ángulo de sol y horizonte, se inquieta en los días nublados porque no ha podido verificarlo, se escribe en una pizarra frente al timonel, se le dan órdenes que para cerciorarse que las ha entendido debe repetirlas cada una. A babor, a estribor, un poquito a babor, así como va… Son voces de orden que aprendí y no olvidaré. Algunas veces al día el piloto sube al púlpito de la cabina del timonel a verificar el rumbo por otro procedimiento: tiene también allí otro instrumento de verificación: la rosa en el compás magistral que verifica el rumbo de la nave en compás de gobierno. Cuando un timonel entrega el timón al que lo reemplaza tiene obligación de indicarle el rumbo, además de tenerlo escrito en la pizarra: 178, 178″ llevamos la altura de Antofagasta… La corredera: otro instrumento preciso para medir lo recorrido y poder así

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