08. In aeternum vivere

El hombre quiere vivir

Anhelo profundo de nuestro espíritu, el más profundo: vivir. Si uno ha conocido alguna belleza anhela seguir poseyéndola. Sólo los desgraciados, muy desgraciados, que temen lo peor se resignan a morir. El suicidio o es signo de locura, de consciente deformación moral que puede darse en algún pueblo como en el japonés, por motivos religiosos, o de una inmensa desesperación, acompañada de una profunda depresión nerviosa… Y los que se suicidan no es que odien la vida, sino la triste vida.

Por eso es que la naturaleza se resiste a morir. Cuesta morir, el hombre se defiende -“no pierde la esperanza”-. Y quienes creen que el hombre muere lloran la muerte. Llevan luto por la muerte. Porque el hombre no quiere morir, sino vivir.

Y sin embargo ante nuestros ojos todo es muerte, separación, dolor!

Una de las oraciones más inspiradas, más llenas de honda emoción humana es la Salve, que habla de esta vida como un “valle de lágrimas”.

Dolores! Hay que ser muy joven o muy santo para no conocer el dolor!. Parirás con dolor. Comerás el pan con el sudor de tu frente. Cultivarás la tierra que te dará abrojos. Tendrás enfermedades y miserias. Morirás.

La historia de la humanidad. El Sultán que deseaba conocerla… ofrece premio… enferma y no quiere dejar entrar a nadie. Insiste uno, interesado en el premio: Majestad: los hombres nacen, sufren, mueren. Lo demás son accidentes!!.

El niño nace llorando… se muere el hombre con gesto de supremo dolor: la última mueca; está desencajado.

Enfermedades ¿quién se escapa de alguna?. En Chile 400.000 tuberculosos… Los reyes enferman, los Presidentes…

La muerte ¿quién se escapa? Y en plena juventud, o edad madura: siempre se es puer centum aunorum!!
s32y20

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