Caridad

1. La gran palanca que vais a emplear para convertir las almas es, no los discursos y polémicas, sino la caridad. El ejemplo gana más que las palabras.

2.  ¿Cuál es la señal infalible para salvarse? La de la caridad.

3. La caridad del cristiano es una necesidad del corazón que… se manifiesta por la inspiración misma de su actividad. Es lo que su fe reclama de él; es una pasión por la cual se ve obsesionado y atormentado;… un amor a sus hermanos que inunda las profundidades de su alma, ilumina todos sus pensamientos, penetra todos sus sentimientos, orienta toda su conducta y lleva al máximo su rendimiento a favor de sus prójimos.

4. Que jamás salga de nuestros labios una palabra que sea mordedura para el prójimo… Cristianismo es hermandad.

5. ¿Cómo puede pretender ser fiel a Jesús, a cuyo sacrificio ha asistido en el templo, quien al salir de él destroza la fama de Cristo encarnado en sus hermanos?

6. No somos camaradas, somos hermanos,… células de un mismo cuerpo, ramas de un mismo árbol, sarmientos de una misma vid.

7. El dogma de la comunión de los Santos, plenamente vivido, triunfará sobre la internacional materialista.

8. Lo que hayamos dado a Cristo en el pobre, estará colocado en la eternidad.

9. Está bien no hacer mal, pero está muy mal no hacer el bien.

10. La paciencia, la dulzura, la calma son cualidades morales que desarman a los hombres. A las masas inspiran respeto y admiración, aún en aquellos dispuestos a la hostilidad, la abnegación sincera, la caridad sencilla, real y verdadera.

11. ¿Qué tengo que ver con la sangre de mi hermano?, preguntaba cínicamente Caín, y algo semejante parecen pensar algunos hombre que se desentienden del inmenso dolor moderno.

12. …También son míos los dolores de esos hombres que están lejos de la verdad y sienten la nostalgia de ella, un dolor menos hiriente a nuestros sentidos, pero no menos profundo y formidable en sus consecuencias.

13. ¿Podemos seguir nuestro camino tranquilamente cada vez que encontramos agonizante en el camino al hombre, para el cual somos el “único prójimo”?

14. La misericordia dulcifica la autoridad.

15. La caridad no se contenta con la limosna: ésta para tener valor debe ser el fruto de un sentimiento interno de respeto y de amor al pobre.

16. Sólo una inmensa caridad salvará al mundo. Ojalá pudiéramos tener con las almas algo de esa inmensa comprensión, mansedumbre, ese saber esperar de Dios…

17. El católico ha de ser como nadie amigo del orden, pero éste no es la inmovilidad impuesta de fuera, sino el equilibrio interior que se realiza por el cumplimiento de la justicia y de la caridad.

18. La verdadera caridad no piensa sino en la posibilidad de hacer el servicio.

19. La cortesía es la flor y nata de la caridad. La cortesía consiste en sacrificarse por los otros, en darles honor, desaparecer ante ellos. Todo esto impone muchos sacrificios… hagámoslo por verdadera caridad y con sentimiento de verdadera humildad, paciencia, olvido de sí.

20. Menos preocupados de nuestra autoridad que de nuestra caridad. Que la autoridad en el cristiano es servir.

21. Y luego de poseer esa vida, procura actuarla continuamente en todas las circunstancias de su vida por la práctica de todas las virtudes que Cristo practicó. En particular por la caridad. La virtud más amada de Cristo.

22. La misión de este hombre es la de iluminar el mundo con la caridad de Cristo. Ofrecerse al mundo como una solución a sus problemas, ser para el mundo una luz, una gracia, una verdad que los lleve al Padre.

23. La caridad del universitario debe ser primariamente social: esa mirada al bien común. Hay obras individuales que cualquiera puede hacer por él, pero nadie puede reemplazarlo en su misión de transformación social.

 

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