El padre Hurtado no es un santo milagroso, sino un Santo para Chile

Testimonio del P. Jaime Correa S.J.

El Padre Jaime Correa ha dedicado toda su vida a estudiar la trayectoria de personas ilustres. Una de ellas ha sido la del Padre Hurtado, un hombre que lo marcó profundamente no sólo por el vínculo de amistad estrechado con él en su juventud, sino también, porque gracias al Padre Hurtado este jesuita descubrió su vocación sacerdotal. Actualmente, el padre Jaime Correa es quién lleva la causa del proceso de canonización del Padre Hurtado en nuestro país.

“Jaimillo vamos a ser muy buenos amigos”, esas fueron las primeras palabras que el Padre Jaime Correa –quién lleva la causa del proceso de canonización del Padre Hurtado en Chile- escuchó del Padre Hurtado. Era el año 1940, cuando un grupo de estudiantes del Colegio San Ignacio los presentó en Papudo.

Estudioso de su vida y obra, el padre Correa define al beato como un hombre auténtico, “muy de Dios” y profundamente convencido de su vida religiosa. Para el jesuita, uno de los rasgos más característicos del Padre Hurtado es que hablaba desde el corazón, “porque si hablaba de economía, política, arte o literatura siempre lo hacía de forma espiritual, comunicando las cosas de manera muy entretenida”, señala.

En esos momentos, el Padre Jaime tenía muchas dudas con respecto a la religión, pero el Padre Alberto -como su padre espiritual y profesor de apología y ética- despertó en él la creencia que Jesucristo es Dios. Esta orientación, además de las conversaciones personales que el padre Correa sostuvo con el Padre Hurtado permanentemente, lo llevaron a tomar la decisión de comenzar su vocación sacerdotal. Una decisión que fue realizada con la mayor libertad: “Nunca nos sentimos presionados por el Padre Hurtado”, sostuvo.

De esta manera, en junio del año 1941 el padre Correa toma la decisión de ser sacerdote, ingresando a la orden jesuita, la misma en la que estuvo toda su vida el Padre Hurtado.

Recuerda cada momento vivido junto al Padre Hurtado. Como aquella etapa en que fue criticado por algunos sectores de la Iglesia que no “veían con buenos ojos que no estuviera vinculado al partido conservador”, posición política fuertemente identificada a la iglesia católica de esos años. Por otra parte, difícilmente podrá olvidar la “magia” que el Padre Hurtado generaba en cada retiro o misa que realizaba. “La pobreza era uno de los temas fundamentales de sus prédicas. Después de escucharlo, las mujeres salían regalando joyas para ayudar en lo que sería su obra, el Hogar de Cristo”, señala.

Para el Padre Jaime Correa el mayor milagro del Padre Hurtado es haber fundado el Hogar de Cristo. Al referirse a esta gran obra, el jesuita asegura que al canonizar al Padre Hurtado, de alguna forma, también se está canonizando este lugar. Sobre la posible santificación del padre Hurtado el padre Correa señala, “No es bueno asociar la figura del Padre Hurtado a un santo milagrero, sino a un santo para Chile, amigo de los pobres, de los jóvenes”, afirma.

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