Fe

1. El hombre necesita pan, pero también necesita fe. Necesita bienes materiales, pero más aún necesita el rayo de luz que viene de arriba y alienta y orienta nuestra peregrinación terrena. Esa fe y esa luz, sólo Cristo y su Iglesia pueden darla.

2. Un cristiano verdaderamente consciente de su fe no puede menos de preguntarse cuál es la situación de sus hermanos, cuáles son sus alegrías y sus dolores, para “gozarse con los que gozan y dolerse con los que lloran”, como decía Pablo de Tarso.

3. Grandes sectores que aún son cristianos guardan su fe como una tradición de familia, como un sentimiento, no como una vida que se adueña de ellos.

4. ¡Cuántos hombres habrían sido diferentes si hubieran encontrado en su vida alguien que hubiese tenido fe en ellos, alguien que hubiese sabido penetrar la corteza de indolencia y apatía que cubre los grandes valores del alma… pero se necesita un experto y sobre todo un hombre que tenga fe en el hombre y en la gracia de Dios, siempre dispuesta a ayudar a la más noble de sus obras!

5. Aquellos que nunca han tenido alguien que se fíe de ellos, no han visto brillar la más bella estrella de su vida.

6. La gran receta para tener alegría, es vivir la fe.

7. La fe es una luz que invade. Mientras más se vive mayor es su luz. Ella todo lo penetra y hace que todo lo veamos en función de lo esencial, de lo intemporal.

8. Por más recia que sea la tormenta, el hombre de fe sabe que el Padre, a quien no falta poder, ni amor, es quien todo lo gobierna y lo encamina para el bien de sus hijos.

9. Por la fe debemos ver en los pobres a Cristo y si no lo vemos es que nuestra fe es tibia y nuestro amor imperfecto.

10. La fe suple las deficiencias de la razón.

11. El escándalo de los malos cristianos es uno de los grandes responsables de la pérdida de la fe en las masas.

12. Vivir de fe es juzgar las cosas a la luz de la eternidad. Juzgar el dinero, el tiempo, los placeres, los honores, los dolores, las humillaciones… todo a la luz de la eternidad, a la luz de Cristo, a la luz del querer divino.

13. Sólo nosotros podemos dar a los hombres, nuestros hermanos, la fe que tanto necesitan. Dárselas no con palabras, no con prácticas superficiales, sino con ese sentido de lo divino que llene nuestras vidas, con esa visión de eternidad que guíe nuestros actos, con el sentimiento de la presencia de Dios que da solemnidad a todas nuestras acciones.

14. En la vida no hay dificultades, solo hay circunstancias. Dios lo conduce todo, y todo lo conduce bien. No hay más que abandonarse, y servir a cada instante en la medida de lo posible.

 

Comentarios Facebook

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para dejar un comentario.