Fue una visita de Dios a la Tierra

Testimonio de Elsa Maffei

Pionera en el trabajo voluntario del Hogar de Cristo, Elsa Maffei se constituye en una de las primeras colaboradoras activas del Padre Hurtado para reunir dinero que, entre otras cosas, permitió financiar los inicios del Hogar de Cristo. Esta es la imagen que hoy guarda en su memoria, acerca del hombre que la hizo y la hace feliz: el Padre Hurtado.

Su primer encuentro con el Padre Hurtado fue en un retiro espiritual. Una experiencia que la marcó profundamente, no sólo por el hecho de conocer a un hombre “muy correcto y muy humilde”, sino porque descubrió que podía ayudar a los demás a través del Hogar de Cristo. Conmovida por la situación de pobreza que vivían algunas personas y siguiendo de cerca los pasos del beato, Elsa decidió trabajar arduamente en el Hogar, lugar del cual sólo tiene buenos recuerdos.

“El padre era reverenciado, llegaba y era como que llegara Dios”, recuerda Maffei. A su vez, reconoce que es uno de los hombres que más ha influenciado su vida: “a mi me dejó como otra persona”. Se siente privilegiada por haber trabajado con el beato, a quien conoció en distintas facetas “uno lo veía en todas sus maneras de pensar, de dirigir y demostrar respeto por todo el mundo.”

Maffei comenta que no fue complicado para ella trabajar en el Hogar de Cristo y que lo mismo sucedió con quienes colaboraban en ese tiempo en la obra, “uno estaba dispuesto a hacer lo imposible por lo que pidiera el padre”.

Lo que más destaca Elsa Maffei, es el trato que el Padre Hurtado tenía con quienes vivían en situación de pobreza. “Era tan sencillo, tan humilde, porque no era un señor que se creyera, no era cachiporro”. Para el Padre Hurtado todo el mundo era igual, por lo que a todos les decía “patroncito”, manera cariñosa con la que solía hablarle a la gente independiente de su estrato social o situación económica. Gestos como estos, son los que hicieron a Elsa cambiar su opinión y trato frente a los más pobres.

Para Elsa, la vida del Padre Hurtado se asemeja a la de un Santo y califica la existencia de este hombre, como una de “las visitas que hace Dios de repente” y de la cual ella tuvo la gracia de compartir el camino con el beato. “Bendito sea Dios que conocí al Padre Hurtado, sino sería una pobre vieja que pierde el tiempo.”

Comentarios Facebook

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para dejar un comentario.