Mensaje de Navidad a los amigos del Hogar de Cristo

El Padre Hurtado, fundador del Hogar de Cristo, escribió esta carta de despedida a los amigos de su obra, cuatro días antes de su muerte, el 18 de agosto de 1952.

A los amigos del Hogar de Cristo:

Al dar mi último saludo de Navidad, quisiera darles las gracias a todos los amigos conocidos y desconocidos que de muy lejos a veces han ayudado a esta obra de simple caridad de Evangelio que es el Hogar de Cristo.

Al partir, volviendo a mi Padre Dios, me permito confiarles un último anhelo: el que se trabaje por crear una cama de VERDADERO AMOR Y RESPETO AL POBRE, porque el pobre es Cristo. “Lo que hiciereis al más pequeñito, a mí me lo hacéis”.

El Hogar de Cristo fiel a su ideal de buscar a los más pobres y abandonados para llenarnos de amor fraterno, ha continuado con su HOSPEDERIAS de hombres y mujeres, para que aquellos que no tienen dónde acudir encuentren una mano amiga que los reciba.

LOS NIÑOS VAGOS recogidos uno a uno en las frías noches de invierno han llenado la capacidad del Hogar. 5.000 vagan por Santiago… ¡Si pudiéramos recogerlos a todos… y darles educación… Para ello un nuevo pabellón sé está construyendo con capacidad para 150 niños, el cual les ofrecerá las comodidades necesarias para una labor educacional seria.

LOS TALLERES de carpintería, gasfitería, hojalatería, enseñan un oficio a estos hijos del Hogar de Cristo. Nuevos talleres, Dios mediante, de mecánica, imprenta, encuadernación, ampararan la labor de los actuales.

LAS NIÑAS VAGAS, ayer inexistentes, son hoy una triste realidad. 400 hay fichadas por Carabineros. ¡Cuantas más existen que envueltas en miseria y dolor van cayendo física y moralmente! Un hogar se abrirá en breve para ellas. LA CASA DE EDUCACION FAMILIAR, del Hogar de Cristo, la cual está ya terminada, las capacitará para sus deberes de madre y esposa con sus cursos de cocina, lavado, costura, puericultura, etc. prestando esta misma Casa un servicio a todo el barrio.

LOS ANCIANOS tendrán también su HOGAR, es decir, el afecto y cariño que no les puede brindar un asilo. Para ellos quisiéramos que la tarde de sus vidas sea menos dura y triste. ¿No habrá corazones generosos que nos ayuden a realizar este anhelo?

A medida que aparezcan las necesidades y dolores de los pobres, que el Hogar de Cristo, que es el conjunto anónimo de chilenos de corazón generoso, busquen como ayudarlos como se ayudaría al Maestro.

Al desearles a todos y a cada uno en particular una feliz Navidad, os confío en nombre de Dios, a los pobrecitos.

ALBERTO HURTADO CRUCHAGA, S. J.
Capellán.

 

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