Oraciones

El Padre Hurtado pudo ser quien fue porque tuvo siempre una fe profunda en Jesucristo, en el Evangelio y en la Virgen María. Su profunda espiritualidad fue, sin lugar a dudas, su fuente de energía y de pasión. Animémonos a acercarnos a Dios y al mensaje de Alberto desde las oraciones que él mismo rezaba y aquellas que, con posterioridad, se han creado inspiradas en su legado y carisma.

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Oración Oficial

PADRE ALBERTO HURTADO
Apóstol de Jesucristo,
servidor de los pobres,
amigo de los niños
y maestro de juventudes,
bendecimos a nuestro Dios
por tu paso entre nosotros.

Tú supiste amar y servir.
Tú fuiste profeta de la justicia
y refugio de los más desamparados.
Tú construiste con amor
un hogar para acoger a Cristo.

Como un verdadero padre,
tú nos llamas a vivir la fe
comprometida, consecuente y solidaria.

Tú nos guías con entusiasmo
en el seguimiento del Maestro.
Tú nos conduces al Salvador
que nuestro mundo necesita.

Haznos vivir siempre contentos
aun en medio de las dificultades.
Haz que sepamos vencer el egoísmo
y entregar nuestra vida a los hermanos.

PADRE HURTADO,
HIJO DE MARÍA Y DE LA IGLESIA,
AMIGO DE DIOS Y DE LOS HOMBRES,
RUEGA POR TODOS NOSOTROS.

Amén.

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Oración para los enfermos

San Alberto Hurtado
amigo de los niños y de los pobres,
de los enfermos y desamparados.

Tú que conociste el dolor
y la enfermedad,
que supiste del desprecio
y la persecución
ayúdame a dar sentido
a mi padecimiento
y acercar mi pasión
a la Pasión salvadora
de nuestro Señor Jesucristo,
porque “Si sufrimos pacientemente
con Él, también reinaremos con Él”.

Dame fortaleza y esperanza
para aceptar la enfermedad
y conocer el triunfo
de la Resurrección.

Intercede por mí
ante nuestro Padre Dios,
para que me sane de mi enfermedad
si es su voluntad.

Amén

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Oración a la Virgen María

¡Madre mía querida y muy querida!
Ahora que ves en tus brazos a ese bello Niño
no te olvides de este siervo tuyo,
aunque sea por compasión mírame;
ya sé que te cuesta apartar los ojos de Jesús
para ponerlos en mis miserias,
pero, madre, si tú no me miras,
¿cómo se disiparán mis penas?
Si tú no te vuelves hacia mi rincón,
¿quien se acordará de mí?
Si tú no me miras,
Jesús que tiene sus ojitos clavados en los tuyos, no me mirará.

Si tú me miras, El seguirá tu mirada y me verá
y entonces con que le digas
“¡Pobrecito! necesita nuestra ayuda”;
Jesús me atraerá a sí y me bendecirá
y lo amaré y me dará fuerza y alegría,
confianza y desprendimiento.
Me llenará de su amor y de tu amor
y trabajaré mucho por El y por Ti,
haré que todos te amen
y amándote se salvarán.
¡Madre! ¡Y solo con que me mires!

San Alberto Hurtado S.J.

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Oración a San Alberto Hurtado (sobre niños)

San Alberto Hurtado,
amigo de los patroncitos
de los que no tienen casa
y sienten hambre y frío.

Les diste el Hogar de Cristo,
les regalaste tu abrigo,
los quisiste como hermanos,
los trataste con cariño.

Nos enseñaste a ayudar
a hacer la vida más buena…
Eso es solidaridad,
y hay que dar hasta que duela.

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Oración a San Alberto Hurtado (para niños)

San Alberto Hurtado
ayúdame a ser como tú,
caminando siempre contento,
y sirviendo al niño Jesús.

Descubriendo al que necesita ayuda,
y entregando todo mi amor,
viviré con alegría,
porque estoy sirviendo a Dios.

Dile a la Virgen María
que me ayude a caminar
que cada vez que me caiga,
yo me vuelva a levantar.

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Oración La Sonrisa

“No cuesta nada pero vale mucho.
Enriquece al que la recibe,
Sin empobrecer al que la da”.

“Se realiza en un instante,
y su memoria perdura para siempre”.

“Nadie es tan rico
que pueda prescindir de ella,
ni tan pobre que no pueda darla”.

“Y, con todo, no puede ser comprobada,
mendigada, robada,
porque no existe hasta que se da”.

“Y si en el momento de comprar,
el vencedor está tan cansado
que no puede sonreír,
¿quieres tu darle una sonrisa?”.

“Porque nadie necesita tanto una sonrisa
como los que no tienen una
para dar a los demás”.

Amén.

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Novena de San Alberto Hurtado

Novena de San Alberto Hurtado que se reza desde el 9 al 17 de agosto.

Desarrollo de la Novena:

Canto inicial Himno oficial del Padre Hurtado
La señal de la Cruz
Oración Inicial

  1. TIEMPO DE ESCUCHA
    1.1. Jesús nos dice
    1.2. El Padre Hurtado nos dice
    1.3. Breve canto responsorial
  2. TIEMPO DE REFLEXIÓN
    2.1. Preguntas para la reflexión
    2.2. Consideraciones (meditación)
    2.3. Canto de meditación
  3. TIEMPO DE ORACIÓN
    3.1. Oración personal y/o comunitaria Padre Nuestro
    3.2. Formulación de un propósito
    3.3. Oración al Padre Hurtado
    3.4. Bendición Final

Canto final: Himno Mariano

 

HIMNO CANONIZACIÓN PADRE HURTADO

“Canción para un santo amigo”

Padre Hurtado estás conmigo
Me abres la puerta de tu hogar
Siento que tengo un santo amigo
Un Santo que conmigo
Se sienta a conversar

Padre Hurtado tú me pides
Que hasta que duela debo dar
Que nunca puedo conformarme
Pues cuando sufre alguien
Es Cristo que allí está

Coro:
Contento Señor Contento, es un regalo de Dios
Un santo que hace el milagro
De hacer el mundo mejor.
Lo veo en Valparaíso,
Lo esperan en Puerto Montt
Por todas partes buscando
Que a nadie le falte Dios.

“Obrero entre los obreros”
“Minero en el Mineral”

Compañero en el trabajo,
Amigo en la soledad.

Contento señor contento,
Contento me siento yo
El santo de los chilenos
Hoy llena el mundo de amor

(Música)

Padre Hurtado eres conciencia
Conciencia de la humanidad
Sueñas con un país de hermanos
Poniendo en nuestras manos
El pan de la unidad.

Padre hoy tienes tantos hijos
Todos te quieren saludar
Gracias por mostrarme a Cristo
Por las obras que yo he visto
Hoy tomo mi lugar

Coro:
Contento señor contento, es un regalo de Dios
Un santo que hace el milagro
De hacer el mundo mejor
Lo veo en Valparaíso,
Lo esperan en Puerto Montt
Por todas partes buscando
Que a nadie le falte Dios

Contento señor contento,
Contento me siento yo
El santo de los chilenos
Hoy llena el mundo de amor.

 

ORACIÓN INICIAL

Señor Dios y Padre Nuestro,
Te damos gracias por reunirnos
En un momento de oración:

Tú nos enviaste al Padre Alberto Hurtado
Quien siempre procuró hacer
Lo que haría Cristo en su lugar,
Y fue capaz de reconocer su presencia
Real en la persona de su prójimo,
Especialmente en los más necesitados.

Te pedimos encarecidamente que,
Para perpetuar su memoria,
Tu Santo Espíritu nos conceda
Imitar sus ejemplos,
Y nos enseñe a acoger
Y servir a Jesucristo
En la persona de los más pobres
Y desamparados.

Te lo pedimos por el mismo Cristo,
Nuestro Señor.

Amén.

           

           I. AMIGO DE DIOS

Canto inicial Himno oficial del Padre Hurtado

La señal de la Cruz

Oración Inicial

  1. Tiempo de escucha

1.1. Nos dice Jesús:

“Miren las aves que vuelan por el aire. Ellas no siembran ni cosechan, ni recogen en graneros y sin embargo el Padre celestial los alimenta… Miren cómo crecen los lirios del campo. No se fatigan, no tejen ni hilan. Sin embargo ni Salomón con todo su lujo se vistió como uno de ellos… Pues si a la hierba del campo que hoy es y mañana se hecha al horno, Dios así la viste, ¿no hará mucho más por ustedes gente de poca fe?”

“Busquen antes que nada el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura”.

(Mt 6, 26.28-30.33)

¡Esto es palabra de Dios!

1.2. Y a todos nosotros hoy nos dice el Padre Hurtado:

“Yo sé que Dios es belleza. Toda la belleza del universo arranca de Él como de su fuente. Las flores, los campos, los cielos, son bellos, porque como decía san Juan de la Cruz, “pasó por estos sitios sus gracias derramando, y con sólo mirarlos, vestidos los dejó de su hermosura”. ¡Y los montes austeros! ¡Y el mar que se rompe! ¡Y la noche estrellada!”.

“La madre con su hijo: belleza de ternura. Dos jóvenes que se aman, que se quieren. El obrero que lucha por la justicia, sufre y se santifica por ella. El minero que a riesgo de su vida, se lanza a salvar a su compañero. La enfermera que vela cariñosa sobre el enfermo. El patrón que levanta a su trabajador”.

“Todo eso es bello, muy bello, y hay que renovarlo en el mundo, y gozar con ello, y deleitarse y ensanchar el espíritu. Todo esto es una huella de Dios. Y se encuentra a Dios más perfecto, cabal, sin deficiencias, llevado a un grado infinito. Y ese Dios, Él, y no otro, será mi vida, mi alegría, mi amor”.

1.3. Breve canto responsorial: “Dios está aquí…“.

  1. Tiempo de reflexión

2.1. Preguntas para la reflexión:

¿Qué sabes tú de Dios, nuestro Padre?

¿Dónde descubrimos más claramente la presencia de Dios?

2.2. Consideraciones (meditación)

Pensemos en la naturaleza que nos rodea. En ella se manifiesta Dios. En la puesta de sol, en la escarpada cordillera, en el color de las flores, en el sol o en las nubes, en las plantas y los árboles de nuestras calles, hay una presencia maravillosa de un Dios hermoso que canta su belleza.

A veces nos cuesta diferenciar un roble de un raulí, o un avellano de un sauce triste. No conocemos las aves de Chile. No gozamos con las estrellas que con frecuencia se nos mantienen ocultas. ¿Alguien sabe si estamos en creciente o en menguante? Dios nos rodea de colores y de música. Y nosotros muchas veces pasamos de largo.

Pero donde Dios se nos manifiesta especialmente esplendoroso es en el ser humano. Allí palpita Él. Allí sonríe. Allí vive como en un templo. En el obrero que trabaja en la fábrica, en el niño recién nacido, en la pareja de jóvenes que se aman, en los ancianos que peinan canas, en la convivencia de los matrimonios, en los mil servicios que se prestan en el hospital, en el delincuente de la cárcel, en el campesino que siembra la tierra, allí está Dios. En cada rostro humano está Dios. En cada uno de nosotros también.

“¿Lo vemos, lo sentimos, lo gozamos?”

(Padre Miguel Ortega)

2.3. Canto de meditación: Yo creo en Dios que canta.

  1. Tiempo de oración

3.1. Oración letánica

El Padre Hurtado nos enseña a contemplar la belleza de nuestro Dios.

(Si estamos solos, podemos orar un momento en silencio. Si estamos en comunidad, podemos hacer una oración litánica).

Bendito seas Dios … (repetir)

Bendito sea su Santo Nombre

Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre

Bendito sea el Espíritu Santo y santificador

Bendito sea la incomparable Madre de Dios,

La santísima Virgen María

Bendito sea San José su casto esposo

Bendito sea Dios, en sus ángeles y en sus santos.

Concluyamos este momento de oración diciendo Padre Nuestro…

3.2. Formulación de propósito

En silencio se pide la gracia que se desee alcanzar.

Y en silencio (o en voz alta) se formula algún propósito que me permita (o nos permita) poner en práctica lo que hemos aprendido.

3.3. Oración al Padre Hurtado

3.4. Bendición final

Canto final: El ángel del cielo anunció a María.

 

           II. APÓSTOL DE JESUCRISTO

Canto inicial Himno oficial del Padre Hurtado
La señal de la Cruz
Oración Inicial

  1. Tiempo de escucha

1.1. Nos dice Jesús:
“Por aquellos días, se fue Jesús al monte a orar y se pasó la noche en oración. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar a los demonios”.
(Lc 6, 12 y Mc 3.14)
¡Esta es palabra del Señor!

1.2. Y a todos nosotros hoy nos dice el Padre Hurtado:

“Nuestra imitación de Cristo consiste en vivir la vida de Cristo, en tener su actitud interior y exterior que en todo se conforme a la de Cristo, en hacer lo que Cristo haría si estuviera en mi lugar”.

“El Cristo histórico fue judío viviendo en Palestina en tiempos del Imperio Romano. El Cristo místico es chileno del siglo XX, además francés y africano… , y abogado y obrero, preso y monarca…”

“Es todo cristiano que vive en gracia de Dios y que aspira a integrar su vida en las normas de Cristo, en sus secretas aspiraciones y que aspira siempre a esto: a hacer lo que hace, como Cristo lo haría en su lugar. A enseñar la Ingeniería, como Cristo lo enseñaría. A hacer una operación, con la delicadeza con que Cristo la haría. A tratar a sus alumnos, con la fuerza suave, amorosa y respetuosa de Cristo. A interesarse por ellos , como Cristo se interesaría si estuviera en su lugar. A viajar, como viajaría Cristo. A orar, como oraría Cristo. A conducirse en política, en economía, en su vida de hogar, como se conduciría Cristo”.

“Cristo, en el cristianismo, no es una devoción. No es la primera devoción ni es la más grande. La Verdad básica: el cristianismo es Cristo”.

1.3. Breve canto responsarial:
“Él Señor es mi fortaleza,
El señor es mi canción.
Él nos da la salvación:
En Él confío, no temo más;
En Él confío, no temo más”.

  1. Tiempo de reflexión

2.1. Preguntas para la reflexión
¿Qué conclusiones podríamos sacar de estas palabras?
¿Qué haría Cristo hoy día si estuviera en mi lugar?

2.2. Consideraciones (meditación)
“Apóstol de Jesucristo”. En esta frase se encierra la rica y breve vida del Padre Alberto Hurtado en la tierra. Ella constituye, en la muerte, su mejor elogio, así como también ella es ya su corona en la eternidad.

El Padre Hurtado tenía todas las características de esos hombres que Dios suscita, en cada época, para ser los enviados que testimonian la trascendencia de lo eterno y captan, para orientarlas, las angustias e inquietudes de su generación.

El apóstol es el hombre que toma conciencia de su misión divina y se entrega a ella sin límites. Es el que da la vida, el que se juega la vida, el que sé que la vida vale en la misma medida del amor que la aliente e inspira.

Por eso, hay también, en el apóstol genuino, los rasgos de su profeta.

Mientras el mundo se apega a lo que pasa, el apóstol clama la trascendencia de las cosas de Dios.

Mientras las convenciones, el egoísmo y los prejuicios humanos encadenan, el apóstol hace resonar oportuna e inoportunamente la verdad de Dios que libera.

Mientras la codicia pone sed de oro, la sensualidad, de goce y la ambición , de gloria vana, el apóstol señala las fuentes de agua viva que saltan hacia la vida eterna.

Mientras los hombres tratan de empequeñecer y apropiarse del mensaje evangélico, el apóstol reivindica que la Palabra de Dios no está encadenada.

Por eso, el apóstol es, sobre todo el hombre del amor: el apóstol reivindica que la Palabra de Dios no está encadenada.

Por eso, el apóstol es, sobre todo el hombre del amor. El que no da su corazón a nadie, para ofrecerlo a todos; el que se olvida de sí mismo, para ofrecerse a los demás; el que cada dolor lo hace suyo y cada gemido humano encuentra un eco en su corazón.
El apóstol es un cáliz que rebosa caridad.

“Y esa es la vida del Padre Alberto Hurtado”
(D. Manuel Larraín).

2.3. Canto de meditación: Qué misión tan grande ser apóstol….

  1. Tiempo de oración

3.1. Oración litánica.

El Padre Hurtado nos enseña a ser apóstoles del Evangelio.

(Si estamos solos, podemos orar un momento en silencio. Si estamos en comunidad, podemos hacer una oración litánica).

Oremos por el Papa y los ministros de la Iglesia:
– Escúchanos, Señor, te rogamos;
Oremos por los laicos que desarrollan su apostolado en el medio del mundo:
– Escúchanos, Señor, te rogamos;
Oremos para que haya más vocaciones al sacerdocio, al diaconado permanente, a la vida religiosa:
– Escúchanos, Señor, te rogamos;
Oremos para que haya cristianos laicos, varones y mujeres, competentes para anunciar el Evangelio en la sociedad;
– Escúchanos, Señor, te rogamos;
Oremos por todos aquellos que han dado su vida por el señor y su Evangelio, para que reciban la corona merecida, la resurrección y la vida eterna:
– Escúchanos, Señor, te rogamos.

Concluyamos este momento de oración diciendo Padre Nuestro….

3.2. Formulación de un propósito
En silencio se pide la gracia que se desee alcanzar. Y en silencio (o en voz alta) se formula algún propósito que me permita (o nos permita) poner en práctica lo que hemos aprendido.

3.3. Oración del Padre Hurtado

3.4. Bendición final
Canto final: Madre del Redentor.

            III. SERVIDOR DE LOS POBRES

Canto inicial Himno oficial del Padre Hurtado
La señal de la Cruz
Oración Inicial

  1. Tiempo de escucha

1.1. Nos dice Jesús:
“Vengan, benditos de mi Padre, reciban la herencia del Reino preparada para Uds. Desde la creación del mundo. Tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber (…) era forastero y ustedes me acogieron”.

“Lo que ustedes hagan al más pequeño de mis hermanos, a mí me lo hacen”

¡Esto es palabra del Señor!

1.2. Y a todos nosotros hoy nos dice Padre Hurtado:

“Cristo se ha hecho nuestro prójimo o, mejor, nuestro prójimo es Cristo que se presenta bajo tal o cual forma: paciente en los enfermos, necesitados en los menesterosos, prisionero en los encarcelados, triste en los que lloran. Si no lo vemos es porque nuestra fe es tibia. Pero, separar al prójimo de Cristo es separar la luz de la luz. El que ama a Cristo está obligado a amar al prójimo, con todo su corazón, con toda su mente, con todas sus fuerzas”.

“El prójimo, el pobre en especial, es cristo en persona. Lo que hiciereis al menos de mis pequeñuelos a mí me lo hacéis. El pobre, el suplementero, el lustrabotas… el borracho- no se escandalicen- ¡Es Cristo! Insultarlo, burlarse de Él, despreciarlo; ¡Es despreciar a Cristo!”.

“Yo sostengo que cada pobre, cada vago, cada mendigo, es Cristo que carga su Cruz, y como a Cristo debemos amarlo y ampararlo. Si iniciáramos una campaña, una cruzada de amor hacia el indigente, terminaríamos a corto plazo con los espectáculos deprimentes de la mendicidad callejera, de los niños durmiendo en los quicios de las puertas y de las mujeres que desfallecen con sus hijos en brazos”. (Revista Ercilla, 1949).

1.3. Breve canto responsarial: “Amar como Tú amas, sentir como Tú sientes, mirar a través de tus ojos: Jesús”

  1. Tiempo de reflexión

2.1. Preguntas para la reflexión
¿Qué experiencia hemos tenido nosotros con los más pobres?
¿Hay algo que hoy día podamos hacer por ellos?

2.2. Consideraciones (meditación)

“El siglo y el milenio que comienzan tendrán que ver todavía, y es de desear que lo vean de modo palpable, a qué grado de entrega puede llegar la caridad hacia los más pobres. Si verdaderamente hemos partido de la contemplación de Cristo, tenemos que saberlo descubrir sobre todo en el rostro de aquellos con los que él mismo ha querido identificarse: “He tenido hambre y me han dado de comer, he tenido sed y me han dado que beber; fui forastero y me han hospedado; desnudo y me han vestido, enfermo y me han visitado, encarcelado y me ha venido a ver”. (Mt 25, 35-36)

Esta página no es una simple invitación a la caridad; es una página de cristología, que ilumina el misterio de Cristo. Sobre esta página la Iglesia comprueba su fidelidad como Esposa de Cristo, no menos que sobre el ámbito de la ortodoxia.

(…) Ateniéndonos a las indiscutibles palabras del Evangelio, en la persona de los pobres hay una presencia especial suya, que impone a la Iglesia una opción preferencial por ellos. Mediante esta opción, se testimonia el estilo del amor de Dios, su providencia, su misericordia y, de alguna manera, se siembran todavía en la historia aquellas semillas del Reino de Dios que Jesús mismo dejó en su vida terrena atendiendo a cuantos recurrían a El para toda clase de necesidades espirituales y materiales.

En efecto, son muchas en nuestro tiempo las necesidades que interpelan la sensibilidad cristiana. Nuestro mundo empieza el nuevo milenio cargado de las contracciones de un crecimiento económico, cultural tecnológico, que ofrece a pocos afortunados grandes posibilidades, dejando no sólo a millones y millones de personas al margen del progreso, sino a vivir en condiciones de vida muy por margen del progreso, sino a vivir en condiciones de vida muy por debajo del mínimo requerido por la dignidad humana. ¿Cómo es posible que, en nuestro tiempo, haya todavía quien se muere de hambre; quien está condenado al analfabetismo; quién carece de la asistencia médica más elemental; quien no tiene techo dónde cobijarse? El panorama de la pobreza puede extenderse indefinidamente, si a las antiguas añadimos las nuevas pobrezas, que afectan a menudo a ambientes y grupos no carentes de recursos económicos, pero expuestos a la desesperación del sin sentido, a la insidia de la droga, al abandono en la edad avanzada o en la enfermedad, a la marginación o a la discriminación social. El cristiano, que se asoma a este panorama, debe aprender a hacer su acto de que se asoma a este panorama, debe aprender a hacer su acto de fe en Cristo interpretando el llamamiento que Él dirige desde este mundo de la pobreza. Se trata de continuar una tradición de caridad que ya ha tenido muchísimas manifestaciones en los dos milenios pasados, pero que hoy quizás requiere mayor creatividad. Es la hora de una nueva imaginación de la caridad, que promueva no tanto y no sólo la eficacia de las ayudas prestadas, sino la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre, para que el gesto de ayuda sea sentido no como limosna humillante, sino como un compartir fraterno.

Por eso tenemos que actuar de tal manera que los pobres, en cada comunidad cristiana, se sientan como “en su casa”.

¿No sería este estilo la más grande y eficaz presentación de la buena nueva del Reino? (Juan Pablo II, NMI 46)

2.3. Canto de meditación: Cántico de caridad… “Bendigamos al Señor”….

  1. Tiempo de oración

3.1. Oración litánica
El Padre Hurtado nos enseña a reconocer y a servir a Cristo en los más pobres.

(Si estamos solos, podemos orar un momento en silencio. Si estamos en comunidad, podemos hacer una oración litánica).

Tuve hambre y Uds. Me dieron de comer:
– ¡El pobre es Cristo!
– Tuve sed y Uds. Me dieron de beber:
– ¡El pobre es Cristo!
– Estaba desnudo y Uds. Me vistieron:
– ¡El pobre es Cristo!
– Fui peregrino y Uds. Me hospedaron.
– ¡El pobre es Cristo!
– Estuve enfermo y encarcelado y Uds. Me visitaron:
– ¡El pobre es Cristo!

Concluyamos este momento de oración diciendo Padre Nuestro….

3.2. Formulación de un propósito

En silencio se pide la gracia que se desee alcanzar. Y en silencio (o en voz alta) se formula algún propósito que me permita (o nos permita) poner en práctica lo que hemos aprendido.

3.3. Oración al Padre Hurtado.

3.4. Bendición final.

Canto final: Madre de los pobres.

           IV. MAESTRO DE JUVENTUDES

Canto inicial Himno oficial del Padre Hurtado

La señal de la Cruz

Oración Inicial

  1. Tiempo de escucha

1.1. Nos dice Jesús:

” En esto se le acercó uno y le dijo: Maestro, ¿Qué he de hacer de bueno para alcanzar la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas, si quieres entrar en la vida guarda los mandamientos. ¿Cuáles? Le dice el joven. Y Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás al prójimo como a ti mismo. Dícele el joven: todo eso lo he guardado ¿Qué más falta?

Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en los cielos; luego, sígueme. Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes”.

(Mt 19, 16-22)

“Joven, a ti te digo: ¡Levántate!”

¡Es palabra del Señor!

1.2. Y a todos nosotros hoy nos dice el Padre Hurtado:

“La juventud chilena no está perdida. Al conjuro de la voz del Maestro se ha ido formando en todo Chile, desde Arica a Magallanes, un ejército de soldados que se han propuesto vencerse a sí mismos antes de empeñarse en batallas externas, un ejército de jóvenes cuyo lema es: puros, valientes, alegres, conquistadores. Estos jóvenes tiene un conocimiento íntimo de su fe, y aman las verdades que se esfuerzan por practicar, se fortifican en la recepción de los sacramentos y en la oración. La transparencia y alegría de sus vidas es la mejor propaganda que ha ido uniendo en torno a Cristo a una juventud que, si bien tiene sus defectos, aspira a superarlos y a ser íntegramente cristiana”.

(Invitación al Congreso Nacional de Jóvenes Católicos, en Valparaíso, Octubre 1942)

1.3. Breve canto responsarial: “Jóvenes, Cristos jóvenes, necesita el mundo de hoy”. (Bis)

  1. Tiempo de reflexión

2.1. Preguntas para la reflexión

¿Por qué el Padre Hurtado lograba entusiasmar a los jóvenes?

¿Es posible que los jóvenes hoy día se entusiasmen por Cristo?

¿Qué sería necesario?

2.2. Consideraciones (meditación)

El Padre Hurtado se rodeó de Juventud. Y dejó en los jóvenes una huella muy profunda. Trasmitía el gozo de creer en Cristo. Sabía darse a cada joven enteramente. El joven en su presencia se sentía acogido, escuchado, valorado. Recorrió todo Chile formando grupos de Acción Católica. Era un líder.

El Padre José Vial s.j., alumno suyo en el Colegio San Ignacio, dijo: “Nunca olvidaré una de sus clases. Teníamos 16 años y nos habló de Jesucristo en tal manera que, al terminar, lloraba no sólo él sino casi todos los treinta y tantos muchachos que lo escuchábamos”. Es posible que la juventud organizada en la Iglesia pueda asumir también un liderazgo semejante. “Los jóvenes son los mejores evangelizadores de los jóvenes” han dicho nuestros Obispos.

Pero no sólo a los jóvenes comprendía el Padre Hurtado: los niños también fueron sus amigos. Los recogía de la miseria ay los trataba dignamente. Uno de esos niños lo recuerda especialmente; “Recuerdo que lo que más me impresionaba era su caballerosidad pera tratarnos, y su amabilidad que se expresaba en su cara sonriente. Yo nunca lo vi enojado. Yo creo que el Padre Hurtado al más malo lo trataba con cariño”.

2.3. Canto de meditación: Himno del encuentro Continental de Jóvenes.

  1. Tiempo de oración

3.1. Oración litánica.

El Padre Hurtado entusiasma a los jóvenes en el seguimiento de Cristo.

(Si estamos solos, podemos orar un momento en silencio. Si estamos en comunicad, podemos hacer una oración litánica.)

Santa María, joven virgen de Nazaret, nos dice:

– Hagan lo que él les diga;

San José, esposo joven de María, nos dice:

– Hagan lo que él les diga;

San Juan, apóstol muy amado de Jesús, nos dice:

– Hagan lo que él les diga;

Santa Teresita de los Andes, joven enamorada de Cristo:

– Hagan lo que él les diga;

San Alberto Hurtado, maestro de juventudes:

– Hagan lo que él les diga;

Beata Laura Vicuña, niña entregada por entero al Señor:

– Hagan lo que él les diga.

Concluyamos este momento de oración diciendo Padre Nuestro….

3.2. Formulación de un propósito

En silencio se pide la gracia que se desee alcanzar. Y en silencio (o en voz alta) se formula algún propósito que me permita (o nos permita) poner en práctica lo que hemos aprendido.

3.3. Oración del Padre Hurtado

3.4. Bendición final

Canto final: Ven, amada mía.

           V. REFUGIO DE LOS MÁS DESAMPARADOS

Canto inicial Himno oficial del Padre Hurtado
La señal de la Cruz
Oración Inicial

  1. Tiempo de escucha

1.1. Jesús nos dice:
“Juan Bautista nos ha enviado a decirte: ¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro? En aquel momento curó a muchos enfermos de sus enfermedades y dolencias y de malos espíritus, y dio vista a muchos ciegos. Y les respondió: “Vayan a decir a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Nueva se anuncia a los pobres. ¡Y dichoso aquél que no se escandalice de mí!”
(Lc 7, 18-23)

¡Esta es palabra del Señor!

1.2. El Padre Hurtado nos dice:
“Desamparar al menor de los hermanos es desamparar a Cristo mismo”.

“Bajo los mesones de las pérgolas que venden flores, en medio de las hojas secas, allí tienen que acurrucarse tantos pobres en los cuales vive Jesús”.

“¡Cristo no tiene hogar! ¿No queremos dárselo nosotros que tenemos la dicha de tener un hogar confortable? Nosotros que tenemos comida abundante, medios para educar y asegurar el porvenir de nuestros hijos”.

1.3. Breve canto responsarial: “Oh Maestro, que no me empeñe tanto, en ser consolado como en consolar, en ser comprendido como en comprender, en ser amado como en amar…”

  1. Tiempo de reflexión

2.1. Preguntas para la reflexión
¿De qué manera (s) amparó el Padre Hurtado a los desamparados de su tiempo?
¿Quiénes son en nuestro medio los más desamparados?
¿Qué haría Cristo en mi (nuestro) lugar para dar una mano a los más desamparados?

2.2. Consideraciones (meditación)
La expresión, “La Iglesia, voz de los sin voz”, se hizo conocida y repetida en los tiempos del Cardenal Silva Henríquez.

Cuando el silencio para algunos era un valor, la Iglesia prefirió la valentía de hablar a favor de los sufrientes. Esta Iglesia es heredera de una tradición que la honra: defender a los indígenas en los primeros tiempos, estar al lado de los campesinos, socorrer a los huérfanos, ayudar a los ancianos, proteger a los perseguidos, organizar a los marginados asistir a los obreros silenciados y gritar fuertemente por los niños acallados antes de nacer.

Nos sentimos herederos del Padre Hurtado para hablar y para actuar. Y para tener los ojos siempre abiertos a los problemas de cada tiempo.

Elsa Maffei, estrecha colaboradora suya en el Hogar de Cristo, cuenta lo siguiente: Estando yo presente, en una Misa celebrada en la Hospedería del Hogar de Cristo, con la asistencia de los hospedados, en la homilía se dirigió a ellos: “Yo les ruego que me perdonen por no recibirlos como Uds. se merecen, que no tengan todas las comodidades, que las sábanas no puedan estar muy limpias, pero yo les aseguro que haré todo lo posible para que esto se haga, y les pido, por favor, que me digan que me perdonan”
(Padre Miguel Ortega)

2.3. Canto de meditación: “La misericordia del Señor, cada día cantaré”

  1. Tiempo de oración

3.1. Oración litánica

El Padre Hurtado nos enseña a amar en todo momento.

(Si estamos solos, podemos orar un momento en silencio. Si estamos en comunidad, podemos hacer una oración litánica).

Con las personas que carecen de techo y hogar,
– Se nuestro amparo y fortaleza, Señor;
Con los desplazados y los migrantes forzados,
– Se nuestro amparo y fortaleza, Señor;
Con los que carecen de oportunidades de estudio y de trabajo,
– Se nuestro amparo y fortaleza, Señor;
Con los enfermos y abandonados y los enfermos terminales,
– Se nuestro amparo y fortaleza, Señor;
Con los adultos mayores que carecen de lo necesario para vivir,
– Se nuestro amparo y fortaleza, Señor;
Con el flagelo de la drogadicción, del tráfico de armas y del terrorismo,
– Se nuestro amparo y fortaleza, Señor.

Concluyamos este momento de oración diciendo Padre Nuestro….

3.2. Formulación de un propósito
En silencio se pide la gracia que se desee alcanzar. Y en silencio (o en voz alta) se formula algún propósito que me permita (o nos permita) poner en práctica lo que hemos aprendido.

3.3. Oración del Padre Hurtado

3.4. Bendición final

Canto final: “Bajo tu amparo”, cantado o recitado:
Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios, no desoigas la oración de tus hijos necesitados, líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen, gloriosa y bendita.

           VI. PROFETA DE LA JUSTICIA

Canto inicial Himno oficial del Padre Hurtado

La señal de la Cruz

Oración Inicial

  1. Tiempo de escucha

1.1. Jesús nos dice:

“Bienaventurados los que tiene hambre y sed de justicia,

porque ellos serán saciados;

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,

Porque de ellos es el Reino de los Cielos;

Bienaventurados serán cuando los injurien y persigan y por mi causa

Digan con mentira toda clase de mal contra ustedes.

Alégrense regocíjense, porque la recompensa de ustedes será grande en los Cielos,

Pues de la misma manera persiguieron a los profetas que hubo antes que ustedes”.

¡Esta es palabra del Señor!

1.2. Y a todos nosotros hoy nos dice El Padre Hurtado:

“Que se acaben en la familia cristiana los odios, prejuicios y luchas, y que suceda un inmenso amor fundado en la gran virtud de la justicia: de la justicia en seguid, luego aún de la justicia, y superadas las asperezas del derecho, por una inmensa efusión de caridad.

La justicia es una virtud difícil, muy difícil, cuya práctica exige una gran dosis de rectitud y de humildad.

Aunque parezca paradójico es más fácil ser benévolo que justo. Pero benevolencia sin justicia no salvará el abismo entre el patrón y el obrero, entre el profesor y el alumno, entre marido y mujer.”

1.3. Breve canto responsorial: Tengo que gritar, tengo que arriesgar; ay de mí si no lo hago…

  1. Tiempo de reflexión

2.1. Preguntas para la reflexión

¿Cómo recibimos la palabra del Padre Hurtado sobre la justicia?

¿Qué situaciones de injusticia conocemos actualmente?

¿Qué puedo hacer / podemos hacer para ayudar a superarlas?

2.2. Consideraciones (meditación)

El Padre Hurtado deja bien en claro la primacía de la caridad como auténtico talante cristiano, es decir, como el distintivo de aquellas personas que optan por seguir a Jesús el Cristo en la historia, sea personal como social. Por consiguiente, la ética cristiana se resume en la práctica de la caridad, que se torna en un clamor a favor de la justicia frente a las situaciones sociales que no respetan los derechos de todos y cada uno de los ciudadanos. “La caridad ha de ser también humana, si quiere ser divina” (…)

“La caridad brota del amor de Dios y se extiende a los demás como coherencia y consecuencia. Lo divino y lo humano se cruzan. Un amor auténtico, un cariño sincero hacia la otra persona, implica necesariamente la búsqueda de la justicia como respeto por el derecho del otro, cuando su dignidad es atropellada, cuando no es tratada como un hijo o una hija de Dios. Así, la caridad y la justicia se complementan mutuamente, porque la justicia no es ni más ni menos, que la historicidad de la caridad”.

(P. Tony Mifsud s.j.)

2.3. Canto de meditación: Tu Reino es vida, Tu Reino es verdad

Tu Reino es justicia, Tu Reino es paz,

Tu Reino es gracia, Tu Reino es amor.

Venga a nosotros Tu Reino, Señor!

  1. Tiempo de oración

3.1. Oración litánica

El Padre Hurtado nos enseña a amar y practicar la justicia.

(Si estamos solos, podemos orar un momento en silencio. Si estamos en comunidad, podemos hacer una oración litánica).

Busca antes que nada el Reino de dios y su justicia,

– Señor yo creo, aumenta mi fe;

No hagas a nadie lo que no quieres que hagan contigo,

– Señor yo creo, aumenta mi fe;

Da a cada cual lo que en justicia corresponda,

– Señor yo creo, aumenta mi fe;

La limosna comienza donde termina la justicia,

– Señor yo creo, aumenta mi fe;

Si tu justicia no supera la de los escribas,

No entrarás en el reino de los cielos,

– Señor yo creo, aumenta mi fe.

Concluyamos este momento diciendo Padre Nuestro….

3.2. Formulación de un propósito

En silencio se pide la gracia que se desee alcanzar. Y en silencio (o en voz alta) se formula algún propósito que me permita (o nos permita) poner en práctica lo que hemos aprendido.

3.3. Oración del Padre Hurtado

3.4. Bendición final

Canto final: El Magnificat,

Yo canto al Señor

Porque es grande.

           VI. PADRE PARA CHILE

Canto inicial Himno oficial del Padre Hurtado

La señal de la Cruz

Oración Inicial

  1. Tiempo de escucha

1.1. Jesús nos dice:

“No se turbe vuestro corazón.

Ustedes creen en Dios; crean también en mí.

En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones. De no ser así, ya se los habría dicho, porque ahora voy a prepararles un lugar. Y cuando hay ido y los haya preparado, volveré a tomarlos conmigo para que donde yo esté, estén también ustedes.”

Les dice Felipe: “Señor, muéstranos al padre y eso nos basta”.

Le dice Jesús: “¿Tanto tiempo hace que estoy con ustedes y aún no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”

(Jn 141-4.8.9).

¡Esta es palabra del Señor!

1.2. Y a todos nos dice el Padre Hurtado:

“Un padre no enseña a su hijo tanto por lo que sabe cuánto por lo que es. No educa por lo que dice, sino por lo que hace. No educa por los libros que tiene, sino por la vida que tiene. No educa por los consejos que da, sino por los ejemplos de su vida cotidiana.”

“La palabra “Padre”, respecto a Dios no es alegoría. Es una realidad muy superior a la paternidad humana. ¿Lo hemos pensado? ¿Agotamos esta idea? Descansamos en el pecho de nuestro Padre Dios, como un hijo que sabe que su Padre lo ama, lo quiere apoyar, consolar, hace feliz. Dulcemente repitamos esta palabra: ¡Padre nuestro! Sintámonos hijos de Dios.”

Y al saber de su enfermedad, dice:

“¡Cómo no voy a estar contento!

¡Cómo no estar agradecido con Dios! En lugar de una muerte violenta me manda una larga enfermedad para que pueda prepararme. No me da dolores: me da el gusto de ver a tantos amigos, de verlos a todos. Verdaderamente, Dios ha sido para mí un Padre cariñoso, el mejor de los padres”.

1.3. Breve canto responsarial: “Padre, únenos; Padre, únenos; que el mundo crea en tu amor. Padre, únenos.”

  1. Tiempo de reflexión

2.1. Preguntas para la reflexión

¿De qué manera el Padre Hurtado ha sido un padre para Chile?

¿Qué rasgos maternos de Dios descubro en el Padre Hurtado?

¿Qué rasgos de la paternidad de Dios me siento llamado a vivir?

2.2. Consideraciones (meditación)

“No hay quizá mayor deseo en el ser humano que el de ser padre o de ser madre. Toda persona recibe esta misión, aunque de diversa manera. La mayo ría engendra a sus hijos en el matrimonio y tiene la dicha de formar una familia. Esa es la paternidad por excelencia. Hay muchos que, impedidos para tener hijos, toman la decisión generosa de la adopción, y los aman como a hijos de su propia carne. Hay incluso una paternidad muy especial que se siente cuando se concibe – o se da a luz- una idea, un proyecto, una creación artística, científica o espiritual….

Los sacerdotes, en cambio, tenemos una paternidad diferente: es la paternidad espiritual que nos vincula en profundidad a las personas y nos dispone a gestar un pueblo para Dios.

La figura y el ministerio del Padre Hurtado es la mejor imagen de lo que trato de decir: él ayudó a engendrar vocaciones para el sacerdocio, el matrimonio, la política, el servicio social. De ahí que muchos se sienten hijos e hijas del Padre Hurtado: de su persona y de su legado. El engendró obras de amor y de servicio que lo proyectan en el tiempo como el Hogar de Cristo y la Revista Mensaje, por sólo nombrar las más conocidas.

Él se jugó virilmente, contra viento y marea, para que Chile fuese responsable de su vocación, de su misión. Y todo esto lo hizo por amor al Señor y por amor entrañable hacia el pueblo que le tocó servir”.

(P. Cristián Precht)

Canto de meditación: Padre amerindio.

  1. Tiempo de oración

3.1. Oración litánica

El Padre Hurtado nos ha enseñado a amar la paternidad de Dios.

(Si estamos solos, podemos orar un momento en silencio. Si estamos en comunidad, podemos hacer una oración litánica).

Padre, Tú nos has amado desde antes de la creación,

– Bendito seas, por siempre, Señor;

Padre, Tú nos has creado con inmenso amor,

– Bendito seas, por siempre, Señor;

Padre, nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en Ti,

– Bendito seas, por siempre, Señor;

Padre, hemos conocido tu rostro contemplando a Jesús,

– Bendito seas, por siempre, Señor;

Padre, hemos experimentado tu misericordia en el amor de Jesús,

– Bendito seas, por siempre, Señor.

Concluyamos este momento de oración diciendo Padre Nuestro….

3.2. Formulación de un propósito

En silencio se pide la gracia que se desee alcanzar. Y en silencio (o en voz alta) se formula algún propósito que me permita (o nos permita) poner en práctica lo que hemos aprendido.

3.3. Oración del Padre Hurtado

3.4. Bendición final

Canto final: María, tú eres mi madre

           VIII. VARÓN EUCARÍSTICO

Canto inicial Himno oficial del Padre Hurtado

La señal de la Cruz

Oración Inicial

  1. Tiempo de escucha

1.1. Jesús nos dice:

“Cuando llegó la hora, se puso a la Mesa con los apóstoles y les dijo: ardientemente he deseado comer esta Pascua con ustedes antes de padecer…

Tomó luego el pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo; este es mi cuerpo que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía. De igual modo, después de cenar, tomó la copa, diciendo: esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que se derrama por ustedes”.

(Lc 22 14. 19-20)

¡Esta es palabra del Señor!

1.2. Y a todos nosotros hoy nos dice el Padre Hurtado:

“El Cristo eucarístico se identifica con el cristo de la historia y el de la eternidad. No hay dos Cristos sino uno solo. Nosotros poseemos en la Hostia al cristo del sermón de la montaña, al Cristo de la Magdalena, al que descansa junto al pozo de Jacob con la samaritana, al Cristo del Tabol y del Getsemaní, al Cristo resucitado de entre los muertos y sentado a la diestra del Padre. No es un Cristo el que posee la Iglesia en la tierra y otro el que contemplan los bienaventurados en el cielo: ¡Una sola Iglesia, un solo Cristo!”

“Esta maravillosa presencia de Cristo entre nosotros debería revolucionar nuestras vidas. No tenemos nada que envidiar a los apóstoles y a los discípulos de Jesús que andaban con él en Judea y en Galilea. Todavía está aquí con nosotros. En cada ciudad, en cada pueblo, en cada uno de nuestros templos: nos visita en nuestras casas, lo lleva el sacerdote sobre su pecho, lo recibimos cada vez que nos acercamos al sacramento del Altar”

“¡Qué horizontales se abren aquí a la vida cristiana! La Misa centro de todo el día y de toda la vida. Con la mira puesta en el sacrificio eucarístico, ir siempre atesorando sacrificios que consumar y ofrecer en la Misa!”

“¡Mi Misa es mi vida, y mi vida es una Misa prolongada!”.

1.3. Breve canto responsorial:

“Es mi Cuerpo que doy a comer,

Es mi Sangre que doy a beber,

Porque soy la Vida, y soy el Amor,

Oh Señor, condúcenos en tu amor”.

  1. Tiempo de reflexión

2.1 Preguntas para la reflexión

¿Qué piensas del amor con que el Padre Hurtado habla de la Eucaristía?

¿Cuál es tu historia de amor con la Eucaristía?

¿Cómo puedes renovar hoy día tu amor por la Eucaristía y prolongarla en tu vida?

2.2. Consideraciones (meditación)

Todos están de acuerdo en afirmar que la obra del Padre Hurtado sería inexplicable si no tuviera un fundamento oculto que la sostiene. Su vida de entrega generosa, sin medida, no puede carecer de cimientos profundos. Y las profundizaciones, normalmente, permanecen ocultas.

“Al descender hasta los cimientos de la vida del Padre Alberto Hurtado, aparece al Eucaristía. Múltiples testimonios de quienes lo conocieron de cerca, concuerdan en lo mismo. Muchos recuerdan con emoción el modo cómo celebraba la Eucaristía, muy de mañana, en la Iglesia de San Ignacio.

Uno de los más elocuentes testimonios nos llegó de otro sacerdote ejemplar, que luego fue obispo y cuya causa de beatificación está en curso, de Monseñor Francisco Valdés. “Recuerdo haber oído comentar a uno de nuestros padres misioneros – un padre capuchino europeo- que le había observado celebrar la Misa, y le había llamado tan poderosamente la atención, que decía no haber visto nunca una celebración tan edificante, y que al ser así los sacerdotes chilenos, deberían ser todos santos… Su fuego era capaz de encender otros fuegos”.

Estos hermosos testimonios nos invitan a entrar en el santuario de su unión con Dios en la Eucaristía, y a preguntarnos ¿Cómo vivía y comprendía el Padre Hurtado la Eucaristía? ¿Cómo armonizaba su vida de entrega tan generosa, en un trabajo arduo y dinámico, con el contacto diario, amistoso, recogido y prolongado con el Señor”.

(Cardenal Errázuriz)

2.3. Canto de meditación: Yo soy el Pan de Vida….

  1. Tiempo de oración

3.1. Oración litánica

El Padre Hurtado nos enseña a amar la Eucaristía.

(Si estamos solos, podemos orar un momento en silencio. Si estamos en comunidad, podemos hacer una oración litánica).

Mi Padre es quien les da verdadero Pan del cielo,

– Tú eres, Señor, el Pan de Vida;

Quien come de este Pan vivirá eternamente,

– Tú eres, Señor, el Pan de Vida;

Aquel que venga a mí no padecerá más hambre,

– Tú eres, Señor, el Pan de Vida;

Mi carne es un manjar y mi sangre una bebida,

– Tú eres, Señor, el Pan de Vida;

Quien come de mi carne mora en mí y yo en él,

– Tú eres, Señor, el Pan de Vida;

Beban todos de él que es el Cáliz de mi Sangre,

– Tú eres, Señor, el Pan de Vida;

Quien bebe de mi Sangre tiene ya la vida eterna,

– Tú eres, Señor, el Pan de Vida.

Concluyamos este momento de oración diciendo Padre Nuestro…

3.2. Formulación de un propósito

En silencio se pide la gracia que se desee alcanzar. Y en silencio (o en voz alta) se formula algún propósito que me permita (o nos permita) poner en práctica lo que hemos aprendido.

3.3. Oración del Padre Hurtado

3.4. Bendición final

Canto final: Ven con nosotros a caminar…

           IX. HIJO DE MARÍA Y DE LA IGLESIA

Canto inicial Himno oficial del Padre Hurtado

La señal de la Cruz

Oración Inicial

  1. Tiempo de escucha

1.1. Jesús nos dice:

“Jesús, viendo a su madre, y junto a Ella el discípulo a quien amaba, dice a su madre: “Mujer, he ahí a tu hijo”. Luego dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora, el discípulo la acogió en su casa”.

(Jn 19, 26-27)

¡Esta es Palabra del Señor!

1.2. Y a todos nosotros hoy nos dice el Padre Hurtado:

“La madre es la necesidad más primordial y absoluta del alma, y cuando la hemos perdido o sabemos que la vamos a perder, necesitamos algo del cielo que nos envuelva con su ternura”.

“María es la Madre de Cristo, pero Madre de Cristo completo, Madre de Cristo Dios, de Cristo hombre y Madre también del cristo místico. Porque es tan íntima… nuestra unión… con Jesucristo, nuestra cabeza, que no es posible que María sea madre de Jesús, la cabeza, sin que a su vez lo sea de nosotros, que somos los miembros de este cuerpo místico”.

“Lo más grande que tiene el mundo, es la Santa Iglesia, Católica, Apostólica, Romana, Nuestra Madre, como nos gloriamos de llamarla. ¿Qué sería del mundo sin ella? Porque es Nuestra Madre, tenemos también frente a ella una responsabilidad filial: ella está a cargo de sus hijos, confiada a su responsabilidad, dependiente de sus cuidados…Ella será lo que queramos que sea”.

“Yo quiero una Iglesia que sea al mismo tiempo obra divina y obra humana. La riqueza divina que da su limosna a la pobreza humana, y la riqueza humana que da su limosna a la pobreza divina. Dos riquezas y dos pobrezas que se complementan.”.

1.3. Breve canto responsarial: Dios te salve, María (cantado o rezado)

  1. Tiempo de reflexión

2.1. Preguntas para la reflexión

¿Qué nos enseña el Padre Hurtado con su amor por María?

¿Qué nos enseña el Padre Hurtado por su amor por la Iglesia?

¿Cuál es tu historia de amor con María, con la Iglesia?

2.2. Consideraciones (meditación)

Esta vez haremos meditación con una hermosa oración del Padre Hurtado en que inspira la letra del canto “María mírame”…

“¡Madre mía querida y muy querida!

Ahora que ves en tus brazos a este Niño bellísimo y dulcísimo, no te olvides de este esclavito indigno.

Aunque sea por compasión, mírame.

Ya sé que te cuesta apartar los ojos de Jesusito para ponerlos en mis miserias.

Pero, Madre, si tú no me miras, ¿cómo se disiparán mis penas?

Si tú no vuelves, hacía mi rincón, ¿Quién se acordará de mí?

Si tú no me miras, Jesús que tiene su ojitos clavados en los tuyos, no me mirará.

Si tú me miras, El seguirá tu mirada y me verá.

Y entonces, con que le digas: “¡Pobrecito! Necesita nuestra ayuda”

Jesús me atraerá a sí y me bendecirá y lo amaré,

Y me dará fuerza y alegría,

Y confianza y desprendimiento,

Y me llenará de su amor y de tu amor,

Y trabajaré mucho por Él y por Ti, y haré que todos os amen

Y amándote se salvarán”.

(Padre Alberto Hurtado s.j.)

  1. Tiempo de oración

3.1. Oración litánica

El Padre Hurtado nos enseña a amar la Iglesia y dar la vida por ella:

(Si estamos solos, podemos orar un momento en silencio. Si estamos en comunidad, podemos hacer una oración litánica)

La iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo,

La Iglesia es el Pueblo de Dios,

– Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo;

La Iglesia es misterio de fe comunión y misión,

– Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo;

La Iglesia es la familia de los discípulos del Señor,

– Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.

La iglesia es casa y escuela de la comunión,

– Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo;

La Iglesia es signo e instrumento de comunión con Dios y con los hombres,

– Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.

Concluyamos este momento de oración diciendo Padre Nuestro…

3.2. Formulación de un propósito

En silencio se pide la gracia que se desee alcanzar. Y en silencio (o en voz alta) se formula algún propósito que me permita (o nos permita) poner en práctica lo que hemos aprendido.

3.3. Oración al Padre Hurtado

3.4. Bendición Final

Canto final: Iglesia Peregrina de Dios.

 

 

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