Amar a Dios en todas las cosas…

Teresa Escalona Sepúlveda, Servidora del VAE (Voluntarios de Apoyo Espiritual), “Tere” para todos, escuchó el domingo 22 de septiembre la voz del Señor que la llamaba.  A sus 82 años respondió “Aquí estoy” y partió a reunirse con Él. Hoy martes 24, le dimos la última de sus despedidas.

Su esposo Alberto, sus hijos Alberto y Eduardo, sus nietos, hermana, sobrinos y muchos, muchos amigos, llenaron la tumba del Padre Hurtado para despedir a la Servidora, en una eucaristía presidida por el Padre Ismael Aracena s.j. y concelebrada por los padres Jorge Muñoz s.j.  y Mauricio Mancilla.

El momento de la homilía estuvo a cargo de sus dos hijos. Alberto comentó que su mamá era fanática de Joan Manuel Serrat, y recordó las palabras del tema “Esos locos bajitos” que dice ‘a menudo los hijos se nos parecen…’. “Todos nos parecemos a ella, agregó, porque tuvo muchos ‘hijos sobrinos e hijas sobrinas’, su corazón es enorme y todos cabemos en él”.

“Yo creo que la Tere, inspirada por Alberto, por Eduardo y por muchos otros, hizo un país, mejor, un mundo mejor, nuestras vidas…saboreamos el paraíso con ella. La rectitud era su ley…Todos los demás dogmas abstractos se desvanecen con ternura frente a la persona humana y el valor supremo de la vida. Estoy convencido que ella ahora entiende todo y lo perdona todo, lo ama todo. Mamá, te buscaré todos los días en los ojos de mi prójimo que es la familia que tú nos regalaste” agregó.

Por su parte, Eduardo señaló que “Ella hizo lo que yo siempre he querido hacer, que es marcar de manera profunda y verdadera la vida de otros. Estoy agradecido de que mis hijos tuvieron la suerte de conocerla, y entender que cada uno de nosotros somos gotas de agua, y que el misterio que ella enfrentó el domingo, es solo partir para dejar de ser gota y ser parte de un océano mucho más grande. No la podemos ver. Pero sigue estando ahí. Ahora descansa, disfruta y espéranos que ya llegaremos” dijo.

Para finalizar el momento, el Padre Ismael contó que mientras se preparaba para este adiós, escuchó una obra de Johann Sebastian Bach que dice “Amar a Dios en todas las cosas”… “Así fue la vida de Tere” reflexionó.

La urna de Tere estaba adornada con su peto del VAE, y una bandera de la Democracia Cristiana, ambas pasiones a las que se abocó durante su vida, siendo el último tiempo la Adoración al Santísimo en el Santuario del Padre Hurtado el encargo que decía “la llenaba de vida y le daba energías para toda la semana”. Quienes la despidieron a nombre de las dos instituciones, coincidieron en que no era una mujer de “medias tintas”, su carácter fue siempre el de hacer las cosas bien hechas y con todo el amor posible.

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