El Padre Hurtado y el terremoto de Chillán

El próximo 24 de enero se cumplen 80 años desde una tragedia que dejó 30 mil muertos y miles de heridos en Chile. El Padre Hurtado premonitoriamente había impulsado la construcción de un nuevo noviciado jesuita. El antiguo, en Chillán, quedó en ruinas tras el terremoto.

San Alberto Hurtado tuvo un rol importante por aquellos días, no sólo porque acudió a ayudar a los heridos en Chillán, sino porque años antes, premonitoriamente, se abocó a la construcción de un nuevo noviciado. En este texto, publicado en El Diario Ilustrado el 9 de mayo de 1940, el Padre Hurtado recuerda el terremoto y celebra el fin de la obras del nuevo edificio, hoy Casa Loyola: “En la casa de Chillán se formaron los jóvenes jesuitas, hasta que el terremoto convirtió en un montón de ruinas el casi centenario edificio”. (Padre Hurtado).

La cronología de vida del Padre Hurtado consigna: “El edificio del noviciado quedó totalmente destruido tras el terremoto. Los novicios estaban en Dañicalqui, y no hubo ningún herido entre ellos. Al Padre Hurtado le había resultado imposible quedarse en Santiago tras estas primeras noticias ocurridas en el sur, por lo que el día 26 de enero el Padre Hurtado viajó a Chillán en el automóvil del Colegio San Ignacio con un jesuita y un médico, trasladando provisiones y medicinas para prestar auxilio. Posteriormente organizó un equipo de jóvenes para socorrer mediante elementos de socorro”. (Extracto de la biografía “El Padre Hurtado”, de Alejandro Magnet).

En Chillán tuvo intensa actividad atendiendo a los heridos. Por medio de la radio, consolaba y alentaba a la gente, y a su vez invitaba a todos a ayudar a los demás. El 30 de enero regresó de Chillán a Talca trasladando en su vehículo al herido el padre Alvaro Lavín sj. Ambos alojaron en Talca, en el Seminario San Pelayo. Una vez en la ciudad, el Padre Hurtado salió a conseguir víveres para los damnificados.

Después de Chillán, Marruecos…

Luis Alberto Ganderats, en “Padre Hurtado, El libro de sus misterios”, publicado en 1994, escribe: “El terremoto precipitó una decisión que él juzgaba necesaria: sacar el noviciado de ese inhóspito edificio de Chillán e instalarlo en uno nuevo, más cerca de Santiago”.

El Padre Hurtado, emprendedor como era, buscó recursos para construir el nuevo noviciado. Relata en El Diario Ilustrado: “La Providencia, valiéndose de la caridad de nuestros amigos, nos ha deparado en Marruecos una nueva casa. Frente a la estación, con servicios de locomoción abundantes, en uno de los parajes más hermosos de la zona central, se levanta el nuevo edificio, una construcción de blancas paredes de más de cien metros de frente, alta de tres pisos, rodeada de jardines, que será la fábrica de los jesuitas chilenos”.

Este dibujo recuerda la fachada del antiguo noviciado de los jesuitas en Chillán. No existen fotografías anteriores del terremoto. Fuente: “Padre Hurtado: El libro de sus misterios”, Luis Alberto Ganderats, 1994.

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