Mariana Clavero: «Hay dos clases de personas, ‘las que se quejan siempre y las que no se quejan nunca’»

En horas del sábado 23 de mayo, Mariana Clavero Ribes dejó este mundo aquejada por el cáncer. Ella fue una de las personas en Chile que dedicó gran parte de su vida a la investigación y difusión del legado del Padre Alberto Hurtado y fue consecuente con el #SentidoSocial que aprendió del santo. A modo de agradecimiento a Mariana, esta nota.

Mariana estudió su profesión -Ingeniería en economía agraria- en la Universidad Católica, lugar donde también cursó su Master en Ciencias.

Entre los años 2000 y 2012 fue Coordinadora Ejecutiva del Centro de Estudios San Alberto Hurtado de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El Centro de Estudios y Documentación se dedicaba a elaborar la base de datos de la información disponible sobre el Padre Alberto Hurtado, principalmente en relación con sus escritos, material gráfico y audiovisual, y la documentación impresa en la prensa nacional, durante los años de vida del Padre, lo que fue muy importante para la difusión del legado del Padre, sobre todo antes de su canonización.

Una vez que el Centro desapareció, una parte de su base de datos fue generosamente cedido por Mariana a la Fundación Padre Hurtado.

Desde ese año, 2013,  a la actualidad, Mariana colaboraba como voluntaria en diversas comunidades de L’Arche en Francia y dirigía el proyecto de profundización de El Arca en Chile. Esta es una organización internacional dedicada a la creación y crecimiento de hogares, programas y redes de apoyo con personas con discapacidades intelectuales.

Pero no queremos nosotros hablar de ella. Mariana es la mejor persona para hablar de ella misma. Esta es una de sus publicaciones en redes sociales, en marzo de este año. La publicación la retrata:

 10 de marzo

Como muchos de ustedes saben, estoy con cáncer… uno pegote y bien pesao. Ahora me tiene el brazo izquierdo casi totalmente paralizado.
Y me doy cuenta que me quejo constantemente por eso: pq se me caen las cosas, pq no puedo escribir bien, o vestirme sola…
Ahí me doy cuenta de que me quejo de montones de cosas más: porque el almuerzo no está listo y tengo hambre, porque mi depto es muy chico y no puedo hacer ejercicio, porque mis papás están viejitos y no pueden ocuparse mucho de mí…

El Padre Hurtado decía que hay 2 clases de personas: «las que se quejan siempre y las que no se quejan nunca».
Y cuando recuerdo esto me doy cuenta que: aún tengo mi lado derecho para escribir, agarrar cosas, ayudar algo en la cocina, y caminar, aunque sea a rastras.
Que -aunque llegue algo tarde- tengo la dicha de poder tener acceso a comida, rica y sana!! ¡Cuántos no!!
Que aunque mi depto sea chico es una bendición tener un hogar, y que éste no se define por sus mts 2…
Que aunque mis viejos sean bien «viejos», están aquí, vivos, y siempre dispuestos a expresarme su eterno cariño…

Lo que quiero decir es que soy una tremenda privilegiada: Dios me ha regalado esta enfermedad para que me enfrente cara a cara con mi propia fragilidad, para que saque lo mejor de mí y aprenda a juzgar menos, mucho menos a los demás y ser más agradecida con la Vida.

Al final del día, me pregunto: «¿A qué clase de persona pertenezco? ¿Me quejo siempre o no me quejo?».
En estos tiempos difíciles, este es un pequeño llamado a que entre todos seamos mejores personas… porque el Bien también se contagia…
#Coronavirus
#LaVidaEsBella

¡Gracias Mariana!

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